La tendinitis es una de las lesiones más comunes tanto en personas activas como en quienes pasan muchas horas realizando movimientos repetitivos. Afecta a tendones de zonas muy utilizadas, como hombro, codo, rodilla o tobillo, y suele generar dolor, inflamación y dificultad para mover la articulación. Aunque en muchos casos comienza como una molestia leve, si no se trata puede prolongarse durante semanas o evolucionar hacia una tendinopatía crónica.
La fisioterapia juega un papel esencial para recuperar la función del tendón, reducir el dolor y evitar recaídas. A través de técnicas específicas, ejercicio adaptado y pautas para el día a día, el tratamiento ofrece una recuperación más rápida y segura. En este artículo encontrarás qué ocurre realmente en un tendón lesionado y cuáles son los tratamientos más eficaces.
Qué es la tendinitis y por qué aparece
Los tendones son estructuras resistentes que conectan los músculos con los huesos. Están diseñados para soportar tensión, pero cuando se someten a una carga excesiva o repetida, pueden irritarse e inflamarse. Esto es lo que conocemos como tendinitis. Factores como una técnica incorrecta, falta de fuerza en la musculatura cercana, exceso de uso o incluso un calzado inadecuado pueden favorecer su aparición.
Los síntomas más habituales son:
Dolor al mover la articulación o al cargar peso.
Sensación de rigidez matutina.
Inflamación o calor en la zona afectada.
Dificultad para realizar gestos cotidianos.
La tendinitis puede aparecer de forma repentina, como en un esfuerzo puntual, o progresiva, acumulando molestias que empeoran con el tiempo. En deportistas es especialmente frecuente, tal como explicamos en el artículo de lesiones frecuentes en el running y su recuperación con fisioterapia, en el cual comentamos cómo los gestos repetitivos pueden irritar estructuras como el tendón rotuliano o el tendón de Aquiles.
Valoración inicial: la clave para un tratamiento eficaz
Antes de comenzar cualquier intervención, el fisioterapeuta realiza una valoración completa para identificar el grado de lesión, la causa principal y los factores que están manteniendo el problema. No todas las tendinitis requieren el mismo enfoque, y tratar únicamente el dolor sin entender el origen puede llevar a recaídas constantes.
En esta valoración se analizan la movilidad, la fuerza, la postura, el gesto deportivo —si lo hay— y los hábitos del paciente. También se revisa la presencia de sobrecargas musculares o compensaciones que afecten al tendón.
Con esta información se diseña un plan de tratamiento adaptado que combina alivio de síntomas, mejora de la función y estrategias preventivas.
Técnicas de fisioterapia utilizadas en tendinitis
El tratamiento de la tendinitis se divide habitualmente en dos fases: la inicial, en la que el objetivo principal es controlar el dolor y la inflamación, y la de recuperación funcional, en la que se fortalece el tendón y se mejora la resistencia a la carga.
Terapia manual
La terapia manual ayuda a aliviar la tensión de los músculos que rodean el tendón y mejora la movilidad de la zona. Mediante técnicas suaves, el fisioterapeuta reduce la rigidez que puede estar generando más estrés sobre el tendón.
También es útil en casos donde hay puntos dolorosos en la musculatura, ya que tratarlos permite que el tendón no trabaje en exceso por falta de equilibrio muscular.

Movilización de tejidos y técnicas para mejorar la circulación
El tendón, por su naturaleza, tiene una menor vascularización que otros tejidos. Esto hace que su recuperación sea más lenta, especialmente cuando existe inflamación. A través de movilizaciones y técnicas específicas, se favorece el aporte sanguíneo y se acelera el proceso de reparación.
Trabajo excéntrico y ejercicios terapéuticos
El ejercicio es la base del tratamiento. Entre todos los ejercicios disponibles, el trabajo excéntrico —cuando el músculo se alarga mientras ejerce fuerza— es el más utilizado para tendinitis. Ayuda a reorganizar las fibras del tendón, aumentar su resistencia y reducir el dolor.
Según la zona afectada, los ejercicios pueden incluir:
Elevaciones controladas del talón (tendón de Aquiles).
Extensiones de rodilla con resistencia progresiva (tendón rotuliano).
Movimientos de muñeca con cargas ligeras (epicondilitis o tendinitis del codo).
Ejercicios de rotación de hombro (tendón supraespinoso).
A medida que el tendón mejora, las cargas se incrementan de manera controlada para que pueda soportar las demandas del día a día o del deporte.
Crioterapia y calor terapéutico
El frío se utiliza en fases iniciales para disminuir la inflamación, mientras que el calor puede ser útil más adelante para mejorar la elasticidad del tejido y relajar la musculatura cercana.
Electroterapia y técnicas analgésicas
En algunos casos, el fisioterapeuta puede emplear técnicas de electroterapia para modular el dolor, especialmente cuando la tendinitis limita mucho la movilidad. Estas técnicas no solucionan el problema por sí solas, pero ayudan a que el paciente pueda realizar los ejercicios con mayor comodidad.
En casa, algunos pacientes pueden beneficiarse del uso de un electroestimulador digital TENS/EMS como complemento temporal al tratamiento profesional:
El Beurer EM 49 es un moderno dispositivo TENS/EMS digital combinado, pensado tanto para aliviar el dolor muscular como para fortalecer los músculos mediante estimulación eléctrica. Incluye cuatro electrodos adhesivos, lo que permite tratar varias áreas del cuerpo simultáneamente. Ofrece una función de masaje, y su diseño “tres en uno” permite disfrutar de terapias de alivio del dolor, tonificación y relajación. Es una opción efectiva para usuarios que buscan tratamiento en casa con tecnología versátil y práctica.
Este tipo de dispositivos ayuda a disminuir la sensación dolorosa y permite que la articulación se mueva con más comodidad, siempre utilizándolo bajo orientación y sin sustituir el trabajo de ejercicio terapéutico pautado por el fisioterapeuta.
Factores que favorecen una recuperación más rápida
La recuperación de una tendinitis depende de varios factores. No basta con recibir tratamiento; también es importante cambiar ciertos hábitos para evitar que el tendón vuelva a irritarse.
Algunas medidas clave son:
Evitar gestos que generen dolor intenso en fases iniciales.
Ajustar la técnica deportiva o postural.
Añadir descansos activos cuando se realizan movimientos repetitivos.
Repartir mejor las cargas en el entrenamiento.
La prevención es tan importante como el tratamiento. De hecho, los profesionales siempre insisten en la importancia de la fisioterapia preventiva en el deporte, ya que trabajar la fuerza, la movilidad y el control del movimiento reduce de forma significativa la posibilidad de que aparezcan lesiones como la tendinitis.
Tendinitis crónica: qué ocurre cuando el dolor persiste
Cuando la tendinitis se prolonga durante semanas o meses, pueden producirse cambios en el tendón que dificultan su recuperación. El dolor se vuelve más intenso, la zona pierde elasticidad y la musculatura cercana se debilita. En estos casos, el tratamiento requiere más tiempo y suele combinar varias técnicas específicas.
El objetivo es recuperar la capacidad del tendón para tolerar carga, mejorar la calidad del tejido y ayudar al paciente a recuperar la confianza en la zona lesionada.
Pautas para el día a día: cómo proteger el tendón
El tratamiento dentro de la clínica debe complementarse con hábitos saludables en casa y en el trabajo. Algunas pautas sencillas pueden marcar una diferencia notable en la evolución:
Alternar tareas para evitar gestos repetitivos prolongados.
Utilizar calzado adecuado en caso de tendinitis en miembros inferiores.
Hacer estiramientos suaves al finalizar el día o la actividad deportiva.
Respetar los descansos entre sesiones de entrenamiento.
La constancia es uno de los factores más determinantes para evitar que el problema reaparezca. Un tendón fuerte y flexible es menos vulnerable a las sobrecargas.
Conclusión
La tendinitis es una lesión frecuente, pero con el tratamiento adecuado la recuperación suele ser muy favorable. La fisioterapia combina técnicas específicas, trabajo muscular progresivo y educación para que el paciente comprenda cómo proteger su tendón a largo plazo. Con una intervención adaptada y hábitos correctos, es posible volver a la actividad sin dolor y prevenir recaídas.
Autor:
Staff
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Contribuciones:
Paula Torres
Paula Torres es fisioterapeuta y monitora de clases dirigidas, con una gran pasión por ayudar a otros a alcanzar sus metas de bienestar físico y salud. Graduada en Fisioterapia y con certificaciones en diversos cursos donde se ha ido especializando en diferentes materias, Paula combina su profundo conocimiento anatómico con técnicas de entrenamiento innovadoras para ofrecer clases que no solo son efectivas sino también seguras y motivadoras. Con años de experiencia en el sector, se dedica a mejorar la movilidad y la calidad de vida de sus pacientes a través de enfoques personalizados y adaptativos. En sus artículos, encontrarás consejos prácticos y ejercicios efectivos diseñados para que te sientas y vivas mejor.