El postparto es una etapa llena de cambios físicos y emocionales. Tras el embarazo y el nacimiento del bebé, el cuerpo necesita tiempo y cuidados para recuperar su equilibrio. Muchas mujeres notan debilidad en el abdomen, sensación de peso en la pelvis, pequeñas pérdidas de orina o molestias en la zona perineal. Aunque todo esto es común, no debería normalizarse ni asumirse como algo inevitable.
La fisioterapia del suelo pélvico se ha convertido en una herramienta de referencia en España para restaurar la función muscular, aliviar síntomas y acompañar a las mujeres en un periodo donde la información fiable es fundamental. Con la ayuda de un fisioterapeuta especializado, la recuperación es más segura, más rápida y más consciente.
Qué ocurre en el suelo pélvico después del parto
Durante el embarazo, el suelo pélvico sostiene un peso creciente y se adapta a cambios posturales, hormonales y musculares. Tras el parto —tanto si es vaginal como si es por cesárea— esta musculatura puede quedar debilitada, con menor capacidad de sostén o con una coordinación alterada. Esta situación puede afectar a la continencia, al confort en las relaciones sexuales o a la estabilidad de la pelvis.
También es habitual que aparezca dolor lumbar o dificultad para activar correctamente el abdomen profundo. El esfuerzo del parto, la distensión de los tejidos y el periodo de descanso posterior influyen en cómo se siente la mujer en sus primeras semanas de recuperación. Cada cuerpo tiene su propio ritmo, y comprender estas sensaciones ayuda a reducir la preocupación y a saber que existe un tratamiento eficaz.
Cuándo iniciar fisioterapia postparto
La valoración inicial suele recomendarse a partir de las seis semanas tras un parto vaginal y alrededor de las ocho en caso de cesárea, aunque siempre respetando las indicaciones médicas. En esta primera visita se revisa la fuerza del suelo pélvico, la movilidad de la pelvis, el estado de las cicatrices y la activación del abdomen profundo. Esta exploración ofrece un punto de partida claro y permite diseñar un plan de tratamiento seguro.
Conviene pedir cita si aparecen síntomas como pérdidas de orina, pesadez vaginal, dolor al mantener relaciones sexuales o molestias en la zona lumbar. En ocasiones, estos signos pasan desapercibidos porque se consideran parte “normal” del postparto, cuando en realidad indican que la musculatura necesita un apoyo específico. Tal como dijimos cuando hablamos sobre cuándo acudir a una clínica de fisioterapia: señales de alerta, donde recordábamos la importancia de no esperar a que el malestar se mantenga durante meses.
Técnicas de fisioterapia para recuperar el suelo pélvico

La recuperación no consiste solo en hacer ejercicios aislados. Es un proceso global que combina reeducación muscular, tratamiento manual y acompañamiento emocional. Cada técnica se adapta al momento de recuperación y a las necesidades particulares de cada mujer.
Una de las intervenciones más conocidas son los ejercicios de kegel, aunque es frecuente que se realicen de manera incorrecta si no hay supervisión profesional. El fisioterapeuta enseña a localizar la musculatura correcta, a coordinarla con la respiración y a progresar de forma segura sin aumentar la presión abdominal.
El biofeedback es otra herramienta muy útil. Gracias a sensores específicos, la mujer puede ver en una pantalla cómo se activa su suelo pélvico, lo que facilita comprender si está contrayendo correctamente. Es especialmente eficaz en las primeras fases de recuperación, cuando la propiocepción está alterada.
La terapia manual desempeña un papel clave en casos de cicatrices dolorosas, episiotomías o tensiones internas. Mediante técnicas suaves, se mejora la movilidad de los tejidos, se reduce la sensación de tirantez y se favorece una recuperación más cómoda. Además, la trabajada activación del transverso abdominal —el músculo profundo que actúa como “faja natural”— ayuda a mejorar la estabilidad lumbar, la postura y el confort en los movimientos cotidianos.
El tratamiento también incluye pautas sobre respiración, ergonomía al coger al bebé y formas adecuadas de moverse para reducir la presión sobre la pelvis. Son cambios sencillos que marcan una diferencia importante en la evolución.
Cuándo conviene consultar
Si identificas señales claras, sin generar alarmismo, conviene acudir a un profesional. Veamos cuáles son:
Sensación de pesadez vaginal que aumenta a lo largo del día
Pérdidas de orina durante esfuerzos o estornudos
Dolor en la cicatriz de episiotomía o cesárea
Dificultad para activar la zona abdominal sin compensaciones
Estos signos no deben verse como fallos del cuerpo, sino como mensajes que indican que la musculatura necesita ayuda especializada.
Beneficios de la fisioterapia en el postparto
Más allá de la recuperación física, la fisioterapia aporta una sensación de acompañamiento muy valiosa. Muchas mujeres encuentran en estas sesiones un espacio seguro donde expresar dudas, compartir sensaciones y aprender a reconectar con su cuerpo tras una etapa de grandes cambios. La mejora en la continencia, el alivio de la presión perineal, el aumento de la estabilidad y la recuperación de la confianza corporal generan un impacto positivo tanto en la rutina diaria como en el bienestar emocional.
A medida que avanza la recuperación, también se trabaja la reincorporación progresiva al ejercicio físico. Hacerlo sin prisas y con asesoramiento permite evitar sobrecargas y prevenir problemas futuros.
Conclusión
La recuperación del suelo pélvico después del parto no debe vivirse como un proceso automático, ni como algo que simplemente “se resolverá con el tiempo”. La fisioterapia especializada ofrece herramientas eficaces, seguras y adaptadas a cada etapa del postparto. Con acompañamiento profesional, comprensión del propio cuerpo y un plan de trabajo personalizado, es posible recuperar fuerza, estabilidad y calidad de vida. Cada mujer tiene su propio ritmo, y respetarlo es parte esencial del camino.
Autor:
Staff
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Contribuciones:
Paula Torres
Paula Torres es fisioterapeuta y monitora de clases dirigidas, con una gran pasión por ayudar a otros a alcanzar sus metas de bienestar físico y salud. Graduada en Fisioterapia y con certificaciones en diversos cursos donde se ha ido especializando en diferentes materias, Paula combina su profundo conocimiento anatómico con técnicas de entrenamiento innovadoras para ofrecer clases que no solo son efectivas sino también seguras y motivadoras. Con años de experiencia en el sector, se dedica a mejorar la movilidad y la calidad de vida de sus pacientes a través de enfoques personalizados y adaptativos. En sus artículos, encontrarás consejos prácticos y ejercicios efectivos diseñados para que te sientas y vivas mejor.