El bruxismo es una de las causas más frecuentes de dolor mandibular, cefaleas y tensión cervical. Muchas personas aprietan o rechinan los dientes de forma inconsciente, especialmente durante la noche o en momentos de estrés. Este hábito provoca sobrecarga en los músculos de la mandíbula, desgaste dental y molestias que pueden irradiarse hacia la cabeza, el cuello e incluso los hombros. Aunque el origen del bruxismo suele ser multifactorial, la fisioterapia tiene un papel muy importante para aliviar los síntomas y mejorar la función de la articulación temporomandibular (ATM).
Un tratamiento adecuado no solo reduce el dolor, sino que ayuda a recuperar movilidad, disminuir la rigidez y mejorar la calidad del descanso. Además, la educación postural y los ejercicios específicos pueden evitar que el problema se cronifique y afecte a otras zonas del cuerpo.
Qué es realmente el bruxismo y por qué aparece
El bruxismo se caracteriza por apretar o rechinar los dientes, generalmente sin ser consciente de ello. Este gesto puede producirse durante el sueño, pero también en momentos de tensión o concentración. Se relaciona con el estrés, la ansiedad, determinadas alteraciones en la mordida, trastornos del sueño y hábitos posturales que generan tensión en la zona cervical.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran dolor mandibular, rigidez al despertar, chasquidos en la articulación, desgaste dental, cefaleas tensionales y sensación de presión en la zona de las sienes. En episodios más intensos, el dolor puede dificultar acciones tan básicas como bostezar, masticar o hablar durante largos periodos.
La musculatura cervical también suele verse implicada. En el artículo de tratamientos de fisioterapia más comunes para el dolor de espalda vimos cómo la tensión acumulada en el cuello puede generar molestias que se extienden hacia la cabeza, algo muy habitual también en pacientes con bruxismo.
Cómo ayuda la fisioterapia en el bruxismo
La fisioterapia se centra en reducir la tensión muscular, mejorar la movilidad de la articulación temporomandibular y reeducar hábitos que favorecen un funcionamiento más equilibrado. El objetivo no es solo aliviar el dolor, sino ayudar a que la mandíbula se mueva de manera fluida, sin compensaciones ni sobreesfuerzos.
Durante la valoración inicial, el fisioterapeuta analiza la apertura y cierre de la mandíbula, la movilidad lateral, la tensión de los músculos maseteros, temporales y pterigoideos, así como la postura cervical. Muchas veces, corregir pequeñas alteraciones en el cuello mejora notablemente los síntomas.
También se revisan factores que pueden estar perpetuando la tensión, como la forma de morder, hábitos como masticar siempre del mismo lado o la forma de respirar durante el día y la noche.
Técnicas de fisioterapia más utilizadas en el tratamiento del bruxismo
El tratamiento combina varias técnicas que actúan sobre la musculatura, la movilidad articular y la postura global del paciente.
Terapia manual sobre músculos y articulación
La terapia manual es una de las intervenciones más eficaces para disminuir la tensión de los maseteros, temporales y musculatura profunda relacionada con la ATM. Mediante presiones suaves, movilizaciones específicas y técnicas de relajación, el fisioterapeuta reduce el tono muscular y desbloquea zonas rígidas.
También se trabaja directamente sobre la articulación temporomandibular, mejorando su deslizamiento y reduciendo la sensación de chasquido o bloqueo. Esta intervención suele aliviar de forma inmediata la presión en la zona.
En casa, algunas personas también pueden beneficiarse del calor superficial para disminuir la tensión mandibular antes de realizar los ejercicios pautados. Una lámpara de infrarrojos de sobremesa puede ayudar a relajar los músculos maseteros y temporales en momentos de rigidez, siempre utilizándola durante periodos breves y evitando su uso si aparece inflamación o dolor agudo:
Este dispositivo de infrarrojos modelo Boston Tech WE 122 es una lámpara de sobremesa diseñada para aliviar dolores y tensiones musculares por medio de terapia térmica. Con una potencia de unos 200 vatios, cuenta con tres niveles de inclinación, lo que facilita dirigir el calor con precisión sobre distintas zonas del cuerpo. Es una herramienta cómoda y versátil para sesiones de fisioterapia en casa, ideal para relajación muscular y alivio de molestias gracias a su capacidad de proporcionar calor profundo.
Movilización cervical y corrección postural
La zona cervical está estrechamente relacionada con el funcionamiento de la articulación mandibular. Cuando el cuello está rígido o adelantado, la ATM puede cargarse más de lo habitual. El tratamiento incluye movilizaciones suaves del cuello y ejercicios para mejorar la postura, ayudando a distribuir mejor el esfuerzo muscular.
Una postura más equilibrada reduce la actividad excesiva de la mandíbula y disminuye los episodios de tensión.
Estiramientos específicos de la musculatura implicada
Los estiramientos, tanto asistidos como activos, ayudan a recuperar elasticidad y a disminuir la sensación de rigidez. Se trabajan especialmente los músculos maseteros, temporales y los músculos de la base del cráneo. Este tipo de estiramiento es similar a las técnicas de estiramiento asistido en fisioterapia que se centran en el trabajo guiado del tejido blando, lo cual permite liberar tensión más eficazmente.
Técnicas miofasciales y liberación de puntos dolorosos
Cuando existen puntos gatillo activos —zonas específicas de tensión muscular— es frecuente que el dolor se irradie hacia la sien, la mandíbula o la zona cervical. La liberación miofascial ayuda a disminuir esa tensión mantenida, mejorando la sensación de ligereza y movilidad.
Ejercicios terapéuticos para mejorar el control mandibular
Los ejercicios son fundamentales para evitar recaídas. Incluyen movimientos controlados de apertura, deslizamiento lateral y cierre suave, destinados a coordinar mejor la musculatura. También se enseñan ejercicios de relajación de lengua y mandíbula, que reducen la actividad muscular automática.
Beneficios de la fisioterapia en el bruxismo
Los beneficios suelen notarse desde las primeras sesiones, especialmente en la reducción de la tensión y el dolor mandibular. Con el paso de las semanas, la musculatura se vuelve más flexible, la articulación se mueve mejor y se reducen los episodios de apretar los dientes.
Entre los beneficios más relevantes se encuentran:
Menor dolor en mandíbula, sienes y zona cervical.
Reducción de cefaleas tensionales.
Mayor movilidad en la apertura y cierre de la boca.
Menor desgaste dental asociado al hábito.
Mayor relajación y menor tensión acumulada al despertar.
Sensación de ligereza en la zona de la mandíbula.
Para muchas personas, estos cambios mejoran notablemente la calidad del sueño y la sensación general de bienestar.
Hábitos recomendados para complementar el tratamiento
El trabajo en consulta debe acompañarse de hábitos sencillos que ayudan a mantener los resultados:
Evitar apretar los dientes durante el día (“labios juntos, dientes separados”).
Reducir alimentos muy duros que aumenten la carga en la mandíbula.
Realizar pausas si se tiende a tensar la musculatura al concentrarse.
Aplicar frío o calor suave según las sensaciones predominantes.
Practicar técnicas de respiración para disminuir el estrés diario.
Muchos pacientes mejoran notablemente cuando cambian hábitos que pasan desapercibidos, como morderse las uñas, masticar chicle a diario o trabajar con la cabeza adelantada hacia la pantalla.
Cuándo consultar a un fisioterapeuta
Es recomendable acudir a fisioterapia cuando aparece dolor persistente en la zona mandibular, chasquidos progresivos, rigidez al despertar o cefaleas recurrentes relacionadas con tensión. La intervención precoz evita que el problema se cronifique y ayuda a prevenir desgaste dental progresivo.
También es aconsejable buscar ayuda profesional cuando el bruxismo afecta al descanso o genera molestias que se trasladan hacia el cuello y los hombros.
Conclusión
El bruxismo puede generar dolor, tensión y una gran incomodidad en el día a día, pero con la fisioterapia adecuada es posible mejorar la movilidad, reducir la sobrecarga muscular y disminuir los episodios en los que se aprieta la mandíbula. La combinación de técnicas manuales, estiramientos específicos, ejercicios de control y consejos posturales ofrece una recuperación sólida y sostenible. Con constancia, muchos pacientes logran reducir de forma significativa las molestias y recuperar una sensación de bienestar en la zona mandibular y cervical.
Autor:
Staff
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Contribuciones:
Paula Torres
Paula Torres es fisioterapeuta y monitora de clases dirigidas, con una gran pasión por ayudar a otros a alcanzar sus metas de bienestar físico y salud. Graduada en Fisioterapia y con certificaciones en diversos cursos donde se ha ido especializando en diferentes materias, Paula combina su profundo conocimiento anatómico con técnicas de entrenamiento innovadoras para ofrecer clases que no solo son efectivas sino también seguras y motivadoras. Con años de experiencia en el sector, se dedica a mejorar la movilidad y la calidad de vida de sus pacientes a través de enfoques personalizados y adaptativos. En sus artículos, encontrarás consejos prácticos y ejercicios efectivos diseñados para que te sientas y vivas mejor.